El fuego se inició el domingo en la serranía de San Marcos. Hasta ayer había consumido más de 10 hectáreas de monte, además de sembradíos, y amenazaba con propagarse a las comunidades de San Marcos, Mosquera, Agua Linda, Moroco y Galarza.
“La situación es crítica. El viento aviva las llamas y las brigadas poco pueden hacer para controlarlas porque la zona es de difícil acceso. Lo peor es que el fuego se está acercando a las comunidades”, advertía con preocupación el alcalde de Postrervalle, Willy Paniagua.
Son más de 100 pobladores y al menos 50 funcionarios de la Gobernación cruceña los que intentan controlar el fuego, aunque lo hacen de forma precaria. Las brigadas transportan agua en caballos, ya que los caminos estrechos imposibilitan el ingreso de camiones cisternas y de otros motorizados.
En este sentido, el burgomaestre ha pedido la provisión de motocicletas para agilizar la labor. Además, ha solicitado a los lugareños que tienen viviendas en chacos cercanos al área del incendio que evacuen el lugar y se pongan a buen recaudo.
De acuerdo con el informe del Sistema de Alerta Temprana contra Incendios Forestales (SATIF) de la Gobernación cruceña, esta es la segunda vez en este año que arde la reserva forestal San Marcos.