En comparación a otras exposiciones de producciones regionales, la de ayer,  que concluye hoy, se diferenció por su ambiente festivo. Mediante sistemas de amplificación se difundían las canciones de los valles que se caracterizan por las coplas al ritmo de violines y guitarras. Mucha gente concurrió al parque, desafiando la alta temperatura del mediodía.

Organizaciones de mujeres y hombres, como La vallunita, La vallegrandina, 30 de Marzo, destacaron que esta feria les permite encontrar mercado para sus productos, que antes se quedaban limitados a las posibilidades de las visitas de los turistas a los valles.

“Ya nadie tiene que ir a Vallegrande a adquirir rimpolio, nuestro licor tradicional. Ahora los traemos aquí, y con variedad, como la bebida llamada la quirusilla, por ejemplo”, citó Mary Olmos, de la jurisdicción de Vallegrande.

Similar criterio expresó Beatriz Medina, con sus manualidades tejidas con chala de maíz. Alejandra Rojas, de Comarapa, trajo queso, tablillas y membrillos, entre otros productos.

Cleofe Yaveta ofertó enormes panes chamas, cuyo precio unitario justifica el tamaño, a Bs 15.

El charque preparado al instante golpeado con piedras llamó la atención de los concurrentes, que también buscaban plantitas de jardinería de viveros vallegrandinos que también estuvieron presentes.